13.8.19 La Plata, el debut, el gol, la eliminacion: fuertes emociones por Boca Jr.-Almagro

¿Qué impulsa a 5 machos de considerable estatura, dos de los cuales también tienen una buena cantidad de adiposidad, a cerrarse en una '500' como sardinas en lata y conducir a velocidad loca que lo lleva de Buenos Aires a La Plata? Simple: en el Estadio Único juega el Club Atlético Boca Juniors, “El único gran de Argentina”. Pero no solo es el día del debut del Tano, de Daniele De Rossi: para el 'azzurro', el desafío de la decimosexta ronda de la Copa Argentina contra Almagro es la primera salida oficial con la camiseta del Xeneize.



Y así, a las dos en punto desde el pitido inicial, junto con el italiano Stefano Tirelli, entrenador físico y mental que trabajó con los equipos y clubes nacionales de medio mundo (desde Inglaterra hasta Chelsea y Ghana), Nico, Mati y Mariano, independientemente de hora y pico, nos dirigimos hacia el sur: para tratar de reducir la tensión, hay quienes beben mate cada segundo, quienes se atiborran de medialunas se incluso aquellos que fuman como un carretero. El frío es terible: sopla un viento helado desde el sur y esto es lo que nos preocupa aún más que la fuerza del oponente, que juega en la Primera B Nacional, el equivalente de la Serie B italiana. También será un debut para mí y para Stefanito: nunca ha sido testigo de un partido de Boca en vivo, mientras que el abajo firmante nunca ha estado en el Popular junto con el Jugador N ° 12.



La llegada a La Plata ya es épica: el estacionamiento que Mariano saca del sombrero va en contra de todas las reglas del código de circulación y también del sentido común. Ve un espacio pequeño y, sin dudarlo, abandona la '500' en la calle, a 30 cm de la puerta principal de una casa. A la pregunta "pero ¿estás seguro de que cuando termine el juego volvemos a encontrar el auto, estás seguro de que la policía no te lo quita?", Responde con una sonrisa: "Hermanos, acà es Argentina, acà se puede!".


Envalentonados, corremos a una velocidad vertiginosa hasta las gradas: el fondo pone la piel de gallina, la orquesta bostera toca, el ruido sordo de los bombos, de los repiques, de los tambores y de las trompetas agudas se puede escuchar desde cuadras de distancia, la fiesta es ya comenzó, el Carnaval Azul y Oro ya ha comenzado. Nico me mira y con aire malicioso me dice: "Tano, ¿te imaginas si por casualidad marca a De Rossi, tal vez de cabeza en una pelota firme?" Ni siquiera el momento de responderle con un "Ojalà" que Daniele, con la cabeza, firme el 1-0 para Boca. La explosión de alegría, el grito gutural "goooooooooool" que viene del Popular es hermoso, devastador, espeluznante. De Rossi juega un gran juego y, cuando es reemplazado por Alfaro en la segunda parte de la segunda mitad, la ovación es bien merecida "Olé Olé Olé, Tano Tano".





Sale el hombre azul y el Xeneize comienza a cansarse, se esfuerza demasiado en defensa y los oponentes obtienen el empate que obliga a Boca Juniors a la tanda de penaltis: los penaltis, sin embargo, serán fatales y decretarán la eliminación de la Copa, con el Alamaro que se convierte en Giant Killer, celebrando un logro histórico. Pensarás: conoces los abucheos que los bosteros obtuvieron de sus fanáticos. Nada de esto: los Xeneizes son diferentes, sin silbidos, sin protestas, sin insultos, pero muchos, muchos, muchos aplausos. Porqué? Simple, explica un coro que resuena cada juego en el Doce "Aunque no salga campeón, el sentimiento no se aunque termine". Apostamos a que entre las muchas cosas que han hechizado a De Rossi también hay amor incondicional, ¿el que va más allá del resultado?


r.col

Creado por IDentity Argentina

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