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Isamu 'Descontrolado' Kato: el japones mas porteño de todos

Lo ves desde lejos y piensas: es normal. Gorrita "Nunca hicimos amistades - Jugador No. 12". Coletas. Coletas azul y oro. Conjunto. El oficial, de la re conocida marca deportiva con bigote. Azul y oro. Debajo de la chaqueta del traje, hay una camiseta: "Descontrolado". Bolsa matera con mate, bombilla, thermo y yerba. No hace falta decir que la bolsa es azul y oro, al igual que el thermo y el mate. Lo ves y piensas: esta bien, esta todo normal. No, para nada. ABSOLUTAMENTE NADA ES NORMAL. Bueno, si fuera argentino podría ser normal. Lástima que el tema en cuestión es que el es un ponja. Un japonés. Me explico: el no nació en Japón y luego se mudó de pequeño a La Matanza, Ciudadela, La Boca, Villa del Parque o cualquier otro barrio porteño. No, nuestro héroe es ponja ponja, 150% japonés de Tokio. Sin embargo, es más argentino que el dulce de leche y los chinchulines (que adora), es más bos

tero que la fugazetta del Banchero, histórico restaurante de Boca que se encuentra en Almirante Brown, a un par de cuadras de la Bombonera.






EstoEsFùtbol.it presenta a Isamu Kato, o mejor Isamu "Descontrolado" Kato, 32 años, obrero. En Argentina, entre los fanáticos de Boca es una celebridad absoluta. ¿El mérito de toda esta popularidad? Una aventura loca, pero sin un final feliz. Un viaje interminable, un gasto considerable: por nada. Nada, cero. En el noviembre pasado, para ver la última doble final de la historia de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate, se disparò sesenta y seis horas de avión desde Tokio hasta Buenos Aires, Isamu. SESSANTASEI HORAS PARA PERMANECER EN ARGENTINA MENOS DE 20. No, no veinte días. Veinte horas. 




¿Comienzas a entender porqué no hay nada de normal en esta linda locura futbolera?

<Soy choripanero desde la cuna - dice Isamu, con una frase que es básicamente una declaración de amor por los sándwiches de cancha -. De Boca me convirtì en el año 2000, cuando el Xeneize destruyó al Real Madrid en la final de la Copa Intercontinental que se jugó en mi país, Japón>. Desde ese momento, adiós. En la cabeza del querido ponja se encendió una luz, o más bien dos: una oro y una azul. <Nunca había visto algo así en mi vida. Ese día ha cambiado toda mi existencia. Soy de Japón: no como sushi, quiero chorizo, mollejas, vacío y chinchulines. El sake? Uf! un fernet con coca está bien>. Juramos: no es una exageración periodística: él es así. La prima de quien escribe esta nota en el febrero pasado estaba allí en Tokio: obviamente no podía rechazar una invitación de Isamu "a una cena típica japonesa”. Una Milanesa napolitana. Tal cual…


Estábamos hablando del Superclàsico del año pasado: <Tan pronto como nos clasificamos para la gran final, corrí a mi jefe y le pedí dos días libres para ir a Buenos Aires y ver el partido en el medio de La Doce, mis amigos. Me conocen allí, cuando puedo y tengo dinero siempre viajo hasta Argentina y voy a ver un partido en la Popular. Bueno, mi jefe me explicó que sí, que un día podría dármelo, pero dos ni pagando. Me dio franco el viernes, el sábado habría visto el partido, el domingo habría tomado el avión con una escala en Dubai (exactamente como en el viaje de ida) y el lunes, fresco como una rosa, habría estado listo para trabajar>. Un plan brillante.



Lástima que los planes geniales muchas veces explotan para los detalles. Tipo: este brillante plan ha saltado por el clima, una lluvia torrencial que ha inundado Buenos Aires y La Boca. Partido pospuesto por 24 horas y adiós plan perfecto. <Me divertí, bailé bajo el agua en La Doce durante unas horas, pero si, al final, lo siento un poco - dice ->. Por el dinero, pensarás: te lastima un chiste así, de más de tres mil dólares, también si sos japonés. <No, pues, no es por eso. El yen, como los pesos y el euro, hoy están aquí, mañana allà. Lamento no haber podido experimentar un evento histórico. Pero en Buenos Aires volveré pronto, seguro. Necesito estar Descontrolado también entre mis hermanos argentinos. Por ahora tengo que contentarme con la gira en Thailandia para alentar al Boca de futsal (único botero presente) o haciendo el aguante a Los Pumas, la Selección de rugby acà en Japon en el Mundial. Lo vivo como si fuera un aperitivo antes la rica cena que será volver a pisar los tablones de La Bombonera>.




Obstinado como un ponja, Isamu. Loco lindo como un verdadero argentino. Y no, no hay nada normal en todo esto, pero no cambies, Isamu: te queremos así, choripanero desde la cuna.


r.col.

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